viernes, septiembre 13, 2013

Una de Vampire Weekend

Me he pasado las últimas semanas casi sin hacer nada productivo; claro, a parte de la universidad. He gastado mis horas entre el internet, las series, las películas y uno que otro juego. En fin, les paso esta canción de Vampire Weekend, de su último álbum.

¡Saludos!

martes, septiembre 03, 2013

La chica de la boletería

Hoy fui al cine, solo, como siempre. Pido la entrada y la chica de la boletería me lanza una amplia sonrisa y me pregunta:
-¿Sólo una entrada?
-Sí -le digo.
-¿Por qué no te llevas un combo 1 personal?
-Este... no, ahí nomás.
-Y un chocolatito, ¿qué tal?
-Este... bueno, dame uno.
-Ok.
No obstante, este diálogo oculta algo: la amplia sonrisa, el bello rostro y la gran simpatía de la chica de la boletería.

No pude decirle que no y compré un M&M's por cinco soles. Y lo peor de todo, cuando llegue a la sala no me comí el chocolate, pues me acordé que esta semana había empezado mi dieta. 

Nuevamente las chicas usan su gran poder psíquico para controlar mi voluntad.


domingo, agosto 25, 2013

jueves, mayo 16, 2013

Chicas cuyo nombre no recuerdo. Portugal

Imagina haberte olvidado su nombre.
Imagina que nunca más volverás a verla.
Imagina que nunca le pediste su celular, o su facebook.
Ahora ella es una chica anónima.
Y siempre la recodarás cuando escuches Portugal. The Man, ella te los recomendó.
Gracias, chica anónima.

sábado, abril 20, 2013

Ella ya no me gusta

De un momento a otro me di cuenta de que aquella chica que me había gustado por mucho tiempo (quizás más del que hubiera querido admitir) ya no me gustaba. Retrospectivamente. la gran pregunta era si ella me había gustado realmente, ¿acaso sólo era una simple atracción?.¿Acaso hubo algo que hizo que ahora la mire con indiferencia?.

Ya no he vuelto a sentirme total y perdidamente enamorado por ninguna chica, ya no es como cuando era un chiquillo. ¿Qué es el amor entonces? ¿inmadurez, acaso? Y claro, esta superficialidad en el afecto a veces me hace pensar que quizás nunca llegue a AMAR a ninguna mujer con la fuerza suficiente como veo que mis colegas lo hacen. Esta sensación de indiferencia y superficialidad a veces me supera. ¿Existirá la chica perfecta, aquella que me haga perder la cabeza, o simplemente es una ilusión más? Un amigo mío es el tipo más meloso de la faz de la tierra, enamorado empedernido, con su enamorada anda por todas partes y le llama a cada rato, no es por ser aguafiestas pero casi me desespera tanto amor. Mi otro amigo ha pasado casi toda su adultez detrás de una chica que no hace más que dejarlo en su friendzone, pero él vive feliz, a la espera de algún día dejar de ser "solo un amigo".

Sobre la chica "que ya no me gusta" no sé muy bien que pensar, en mi cabeza se acumulan sentimientos encontrados. Me he dado cuenta que ya no le hablo con la facilidad y cordialidad con que antes solía hacerlo, incluso la última vez que la vi noté que ella me ignoró, ¿está molesta conmigo?;  lo peor de todo es que no me importó esta indiferencia: "¡al diablo con ella!", pensé. Ya no añoro su largo cabello, cayéndole sobre la espalda, ni su dulce sonrisa. No me importa ya nada de lo que haga. 

Los sentimientos se van de mi cabeza antes de que tengan efecto en mi alma.

La apatía me consume de a pocos.

miércoles, enero 09, 2013

lunes, diciembre 31, 2012

Nuevo año, grandes esperanzas

Durante cerca de cuatro años creí que los engranajes de la realidad, de nuestro enorme universo, se habían visto alterados por mi culpa, lo atribuí a una acción que debí llevar a cabo, pero nunca me atreví a realizar: nunca fui rechazado por aquella chica en aquel solitario lugar, puesto que nunca me atreví a declararme; por ende, nuestra realidad empezó a alterarse.

Las señales de esta perturbación del correcto curso de las cosas eran más que evidentes: amigos en situaciones extrañas, YO en situaciones extrañas, una total alteración de la fortuna de las personas que me rodeaban. El 2012, por cierto, fue el año más anormal, sucedieron tantas cosas bizarras, que poco a poco empecé a creer que esta estúpida teoría era real. Y decidí hacer algo para tratar de evitar el fin mundo. O sea, realizar, al fin, aquella acción que nunca llevé a cabo (o algo al menos burdamente parecido).

Sin embargo, fracasé.

Pero ahora, ad portas del 2013, y superando el inefable 21 de Diciembre, puedo estar seguro que esta no era más que otra teoría paranoica.

Al fin puedo avanzar, sereno, por el sinuoso camino del mundo real, sin temor a nada y con un ligero destello de sol matutino alumbrando mi camino.

Feliz año nuevo, cómplices de las trangresiones del tejido espacio-temporal.

lunes, octubre 08, 2012

Fragilidad del tiempo

-No, nunca -le respondí a la psicóloga cuando me preguntó si a lo largo del año me había sentido deprimido.  Pero... ¿estaba seguro? al menos no creo haber estado lo suficientemente triste como para notarlo; en todo caso, si de algo estaba seguro era de la apatía persistente en mi forma de ser, actuar y vivir, así soy yo, y nada puedo hacer, aquel chiquillo sentimental, medio irritable y temeroso que era desapareció con la mayoría de edad. Y ya no volvió...

A veces siento como un gran vacío en mi existencia, de un momento a otro me asaltan las dudas ¿he tomado decisiones equivocadas? ¿soy feliz? ¿en qué punto me he vuelto como soy? Y de nada ayudan aquellos pensamientos sobre regresar a la adolescencia que a veces me invaden: volver a estar en la secundaria, hacer las cosas de otra forma, disfrutar esos días de alegría y despreocupación. A veces siento que la vida no hace más que complicarse, pero ¡vamos!, es que ya soy un adulto.

Y de nada ayudó el hecho de que hoy leí "Barrio lejano" de Jiro Taniguchi, viaje al pasado, a los 14 años, los veranos, el colegio, el primer amor... ¿cómo lidian los más viejos con estos pensamientos, cómo se puede vivir con este remordimiento que atormenta a uno a diario? Supongo que algún día aprenderé cómo...  

Por cierto, "The Breakfast Club" es otro desencadenante de ese infinito deseo por desandar los pasos y reescribir mi futuro. No estoy dispuesto ni a que me encasillen ni a que me impongan destino y responsabilidades. Lo que haga a partir de este momento, será todo por decisión mía.




sábado, agosto 25, 2012

¡Kasabian en Lima!

El Velociraptor! ha sido uno de los álbumes que más he escuchado este 2012, un álbum simplemente espectacular. Cuento los días para el Festival Planeta Terra Lima...


domingo, marzo 18, 2012

La nostalgia y el Cine

Sí, Cine, con mayúsculas.

El Cine, y su legado es el gran protagonista, a fin de cuentas, de las dos películas que más ruido han hecho en estos primeros meses del 2012, bien porque ambas se han disputado encarnizadamente los premios de la temporada, bien por las diversas apreciaciones críticas que ambas han recibido: el "El Artista" incluso se ganó un sitio en la exclusiva lista de la revista Sight & Sound; la otra película es, por supuesto "La invención de Hugo".


En "Hugo" Scorsese realiza un emotivo y franco homenaje al cine, sobre todo al de los tiempos primigenios, donde se valían del trucaje para despertar las risas del espectador o para asombralo, y quien si no George Méliès (un formidable Ben Kingsley) se merece los mayores aplausos, su "Viaje a la Luna" puede verse por completo dentro de la película. Por supuesto, el acto de reverencia a este gran creador y artista se hace esperar; la cinta, a partir de Méliès, inicia un viaje de descubrimiento al sublime arte del cine: entre otros apreciamos fragmentos de películas de los Lumiere, Chaplin, Harol Lloyd (el divino reloj), Buster Keaton y más. No solo eso, la subtrama del autómata es, cuanto menos, fascinante, y despierta en el espectador ese afán infantil por los artilugios mecánicos, casi magicos, como lo fue el cine en sus inicios y lo es aún para muchos, aquellos que acuden religiosamente a las salas, se sientan frente a un ecran gigante y durante cerca de dos horas son transportados a un mundo totalmente distinto al suyo, una de esas personas soy yo. 


Si en "Hugo" se homenajea de forma explícita al cine, en "El Artista" Michel Hazanavicius lo hace a través del pastiche: toma decenas de referentes de la época dorada del cine sonoro, sí sonoro aunque la película sea muda, y arma una historia mil veces vista (aunque quizás ya olvidada por el inconsciente colectivo): George Valentin (un formidable Jean Dujardin) es el artista exitoso y la mayor estrella del cine silente, conoce a la espléndida y carismática Peppy Miller (Bérénice Bejo) con quien existe una atracción mutua que perdurará, en menos de dos años Valentin pierde su estatus frente al descollante cine sonor, con Miller a la cabeza, e inicia un proceso de autodestrucción del que es rescatado por, oh sorpresa, la propia Peppy. Como dije, la historia ha sido mil veces contada, y por eso es que ha recibido muchas críticas negativas por su poca orignilidad, pero no creo que sea una desventaja el tomar varias cosas del pasado, por el contrario, creo que ha sido todo un logro trer de vuelta toda esa época para las nueva generaciones y hacerles conocer, aunque sea un poquito, lo maravilloso que puede ser el cine. Creo que ni el crítico de ceño más fruncido ha dejado de sonreír en varios pasajes,o de disfrutar la onírica secuencia del "ruido".

"La invención de Hugo" 9/10
"El artista" 8/10

jueves, febrero 09, 2012

Dos grandes comedias del 2011

Anteriormente mencioné las mejores películas en lo que iba del 2011:  "Temple de Acero" y "Carancho". Después de eso vino un largo lapso sin grandes obras, no es un secreto que la cartelera peruana es pobrísima y languidece ante la furia asesina de los blockbusters norteamericanos. En fin, finalmente se pudieron ver unos cuantos estrenos más, salvando la dignidad de nuestra cartelera a último momento.

Hablaré de dos de estas películas, ambas comedias, o que al menos se podrían encasillar como tales. "Los Muppets" es, quizás, el mayor triunfo del cine familiar de la década, hay algo en su espíritu de musical, pero también de comedia de situaciones que la hacen entrañablemente familar. El mundo poblado de ingenuidad y dulzura no hace más que enrostrarnos lo  duro de la vida cotidiana: uno se dice a sí mismo en la sala  "¡qué bello sería ser un Muppet!". El viaje de reunión nos deja bien en claro algo "es inútil huir a tu esencia, a tu forma de ser", y eso lo sabe cada uno de los Muppets, desde Miss Piggy hasta Gonzo, pasando por el nuevo y entrañable Walter, su forma de ser, su identidad, nunca se perderá; y dentro de este mundo la nostalgia cumple un papel primordial. Los gags son muy buenos, siempre sin dejar de apelar a la ingenuidad marca de la casa, es hilarante ver a Jack Black maniatado durante buen rato. En alguna crítica mencionaron que esta película era también en cierta forma parte de la escuela de comedia que originó a la Nueva Comedia Americana, yo lo reafirmó, tanto por la nostalgia a un tiempo pasado como por las intensas referencias a la cultura popular, no en vano hay un desfile de artistas "devotos", desde la ñoña Selena Gómez hasta los grandes Neil Patrick Harris, Jim Parsons y Zach Galifianakis, y son los de mayor edad y ya consolidados en su carrera quienes saldan deuda con esa gran escuela que fue "Los Muppets". Palabras aparte para Jason Segel, quien interpreta al ingenuo y amable Gary, pero que tambien co-escribió el guión, nada más que decir para este "pedazo de actor", cómico y músico genial; en serio, no sé qué espera Hollywood para alzarle una estatua, creo que no exagero en decir que viene camino a ser el más grande cómico de su generación, y cada día lo demuestra con creces. En fin, el retrato de un mundo idílico y casi perfecto, sin resultar soso en ningún momento, el homenaje a una época, pero también al futuro que amenaza en su frialdad, pero que al salir de la sala esperamos sea más alegre, tenga con su propio musical y vista un traje verde y pequeño.




Con "Medianoche en París" Woody Allen vuelva a traernos una obra maestra. El recorrido del álter ego Gil, un Owen Wilson mejor que nunca, es una excusa para un homenaje sin remordimientos al pasado, a ese París de ensueño, a los grandes personajes que vivieron en esa época. Uno queda pasmado ante el desfile de personalidades, cada cual más atractiva, Hemingway (el mejor secundario), Dalí, los Fitzgerald..., en medio de este firmamento, la bellísima Adriana (Marion Cotillard y punto), quien le hace perder la cabeza al escritor, y a cada mortal que se cruce en su camino, no en vano se dice de ella que "eleva el concepto de groupie a arte". Pero este viaje fascinante no es gratuito y viene con reflexión, ¿cuán cierto es eso de que todo tiempo pasado fue mejor?, finalmente nos enteramos que es puro espíritu y anhelo por lo inalcanzable, como finalmente lo descubre Gil. De todas formas, para toda alma anacrónica siempre habrá una a la par, escuchando a Cole Porter en un gramófono.

sábado, diciembre 31, 2011

Y se viene el 2012...

Adiós 2011... has sido un buen año.

¡Feliz año nuevo a todos y que el 2012 les depare alegrías!.
Además espero que este 2012 pueda actualizar más seguido este blog.



viernes, octubre 07, 2011

Un extraterrestre poco común

En "Paul", de Greg Mottola, no es una gran preocupación la verosimilitud externa de la historia, ni el desciframiento de los grandes misterios del universo; sino, la interacción entre los personajes y su evolución. En cierta forma, puede decirse que "Paul" es tanto un canto a la amistad, como un retrato del mundo friki y patéticamente ridículo en el que vivimos. La pareja de nerds es genial, Simon Pegg y Nick Frost son, quizás, los mejores cómicos ingleses (y quizás más) de la actualidad, y aquí lo demuestran con creces. Y claro, no hay que olvidar al simpático, cochino y desquiciado, pero añorable, extraterrestre, que hace buena parte de la película. La chica "cristiana" es otro gran personaje, la introducción del personaje es muy buena, con la exageración propia de los fanáticos religiosos que esconde una crítica muy bien colocada. 
 
Greg Mottola, después de las geniales "Supercool" (de visión obligatoria si te consideras parte de nuestra generación) y "Adventureland", nos trae una gran película, con todos los matices y temas de la Nueva Comedia Americana (las relaciones, las amistades masculinas, el desarrollo y superación de los personajes, entre otros). Dado este gran paso, no puede más que consolidarse como una de los directores que mejor sabe retratar el irónico presente, cos sus fobias, actitudes, nerds y cultura pop. Ahora, si bien el final es acelerado, eso no disminuye los logros, sino que articula bien la extrañeza de las persecuciones y la acción de los últimos minutos con la línea de las películas sobre encuentros cercanos, llegando a elaborar un buen homenaje (siempre sin dejar de lado el humor). 

De visión imprescindible, y Greg Mottola: a considerar de todas maneras y no perderlo de vista.

domingo, agosto 28, 2011

El Universo hasta ahora...

...ha girado alrededor de mí, y sólo de mí: no me consideren egocéntrico.

No he colgado nada nuevo desde Julio... en fin, es hora de poner algo.

1. La nueva película de "El planeta de los simios" es genial, no requiere del visionado previo de la saga (cuyo punto más alto fue este, y el más bajo este otro) y logra generar una gran empatía entre el simio protagonista y el público. Después de este acierto una nueva saga es inminente, el resultado final es en suma mejor que la génesis presentada en las películas previas, que pecaba un poco de cándida y de facilista. Además, James Franco se consolida cada vez más como actor, lejano quedó aquel tiempo en que sólo era conocido por ser "el hijo del Duende Verde".


2. Los mejores estrenos que he podido ver hasta ahora durante ese 2011 son: "Temple de Acero" y "Carancho". El primero, es un extraordinario western que rememora una época de valentía, pero también de corrupción, perdición y balaceras. Jeff Bridges está enorme como el viejo oficial "Gallo" Cogburn, es un deleite verlo en acción o maldiciendo a quien se le cruce en su camino. Y como buen western el final abre el paso a la leyenda, pero también nos revela el paso del tiempo que choca contra la monótana cotideaneidad. Mientras que "Carancho" es un drama oscuro, de oficinas y casa destartaladas, de una periferia de ciudad tenebrosa y con los accidentes de tránsto como leitmotiv. Darín sale muy bien librado del ejercicio y el director (Trapero) logra la que es quizás su mejor película, dos almas solitarias se encuentran en un mundo sombrío... el final no será tan alegre.


3. Aún no he visto "El escritor oculto", pero dicen que es totalmente recomendable.

4. He visto "Teorema" de Pier Paolo Pasolini la semana pasada, no estoy muy seguro aún de que diablos quería expresar el autor, pero de que era algo muy profundo, lo fue.

viernes, julio 01, 2011

Sal con una chica que lee

En un día triste y frío de aburrido estudio esto es lo más inspirador que pude haber leído...


Sal con una chica que lee
(Por Rosemary Urquico)

Tomado de Blog Revista La Malapalabra

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

domingo, junio 19, 2011

Cumpleaños y un largo Junio

1. Cumplir años invita a reflexionar, pero nunca como ahora, cuando el 12 de Junio cumplí un año más. De repente todo se te sube a la cabeza, te da vueltas y te pones a hacerte preguntas sobre tu vida, tu familia, tu carrera, las chicas y muchas cosas más. ¿Y de qué forma se responde a tantas interrogantes?, pues con sinceridad: las cosas van a mejorar a partir de ahora, de acá a un año ya no habrán más dudas ni temores sobre el futuro. Una gran sonrisa asoma en mi cara, ¿tanto ha costado el trance a la adultez?

2. Saber si una chica realmente te interesa es un gran reto si no estás seguro de tus sentimientos. La ves sonriendo, cogiéndose el cabello, hablándote, caminando tranquilamente por algún pasillo de los confines del mundo, entre cardos y rosas blancas... ¿Y a qué va a llevar todo esto? No lo puedo responder, aunque a veces puede ser mejor actuar de manera impetuosa y alocada, ¿supongo que no hay mucho que perder, no?

3. Finalmente me atreví a ver Scott Pilgrim Vs. The World, era evidente que nunca iba a llegar a la cartelera limeña, pero resistí hasta el final. El resultado: la primera hora es genial, la segunda se percibe más acelerada  y de resolución un poco fácil (se siente el hecho que hayan resumido los 6 libros en sólo 2 horas). Pero el balance general es postivo. Como muestra, una canción que se me ha hecho adictiva.




martes, mayo 24, 2011

Días de Mayo

1. De un día para otro me di cuenta que mi rango de chicas conocidas estaba demasiado limitado a la Universidad y la academia de Inglés, por lo que mis expectativas en este ámbito se limitan al primer día del ciclo de inglés de cada mes; lamentablemente la historia siempre es la misma: nunca veo a nadie impactante cada mes al comienzo de un nuevo ciclo, es más, las mismas caras se repiten una y otra vez. Supongo que ese rango tan reducido es el precio de haber sido transplantado a la Gran Lima después de haber gastado buena parte de mi juventud en algún lugar de provincia. A pesar de todo, mi ciclo de inglés de Mayo está acabando, en Junio uno nuevo asoma y la esperanza es lo último que se pierde.

2. El último sábado caí por primera vez en una embriaguez absoluta, no recuerdo nada de lo que hice o pude hacer en la fiesta de una amiga. Pero las cosas que he llegado a escuchar son realmente aterradoras, mi monstruo interno, al fin, pudo caminar libre por unas cuantas horas. Moraleja: nunca tomes tequila sabiendo que estás en tu límite. Por cierto, lo que sientes cuando despiertas sin saber donde diablos estás es una experiencia absolutamente desoladora.

3. La campaña electoral ha estallado, la dignidad ha quedado de lado y muchos medios periodísticos se han jugado la poca credibilidad que les quedaba, a fin de cuentas ESTO ES EL PERÚ. En cuanto a mí, nunca apoyaría una opción que avala la peor década de nuestra historia, con robo sistemático e institucionalizado, coimas, compra de la prensa, abuso de poder, irrespeto por los derechos humanos, destrucción de las  instituciones y una concha sin límites. Elegiré una alternativa que genera dudas (y su candidato no es el más deseable), pero que, en mi opinión, ha logrado consolidar un consenso y garantizar la estabilidad (además del apoyo de una serie de intelectuales que admiro con creces), todo dentro de un marco de inclusión social que es lo que en verdad necesita el país para salir adelante. A fin de cuentas, votaré sin temor y con memoria.

Les dejo una gran canción de un grupo nuevo que promete mucho, quizás demasiado.

sábado, mayo 14, 2011

Cuento: El inusual verano de Esteban (parte V y epílogo)

Los dos caímos violentamente después de salir del torbellino, chocamos contra el frío suelo, todo estaba cubierto por nieve. Tenía una lanza puntiaguda en mi mano, estaba cosida torpemente. A lo lejos vi que él también se levantaba. No dudé ni un minuto en ir tras él con toda la violencia que pude, al instante lo tiré al piso de una patada, apreté mi pie contra su pecho y hundí la lanza en su abdomen o al menos eso iba a pasar cuando todo empezó a dar vueltas y volví a caer en el torbellino.

Me desperté entre gritos de dolor, explosiones y balas que pasaban rozándome. Estaba en una guerra de inicios del siglo XX sin duda alguna. Me escondí detrás de unos sacos apilados, y miré hacia el campo de batalla. Entonces pude ver a Rubén a la distancia, venía con una tropa en posición de ataque y que contaba con el apoyo de un tanque. El fuego arrasó con mi posición, las granadas dejaban muertos por doquier y los pocos que quedaron con vida huyeron despavoridos, menos yo, solo me bastaba con un disparo preciso, exacto, en el momento adecuado.

-Adiós, estamos iguales... –aquella voz, tan penetrante, tan fría, tan mortífera, se escuchó por encima de mi cabeza.

Escuché un disparo y todo volvió a dar vueltas. Ya no caí violentamente, abrí los ojos, estaba sentado en posición de reposo (con las piernas cruzadas). Estaba en una amplia pradera y no se podía distinguir ninguna forma de vida a la redonda, salvo la que tenía frente a mí. Los dos nos paramos lentamente, ya no se podía arriesgar nada: esta batalla lo definiría todo. Nos abalanzamos uno contra el otro, los aceros de lo sables chocaron, definitivamente eran espadas samurái. Traté de evadirlo para asestarle un golpe por el flanco derecho, pero me adivinó el movimiento y apenas si yo pude esquivar una estocada violenta. De esta forma no iba a poder lograr una ventaja así que decidí correr hacia una colina a lo lejos, él me siguió cautelosamente.

Subí hasta lo más alto, él estaba a pocos metros de mí. Luego, empecé a bajar la colina, acelerando el paso hasta casi correr, Rubén venia pisándome los talones. Aproveche su ímpetu y cambié de dirección, en lugar de seguir bajando me fui hacia arriba intempestivamente, eso le sorprendió y lo hizo trastabillar. Tropezó, pero con la espada en alto y como yo iba tan rápidamente no pude evitar que el acero penetre por mi hombro, pero no era un herida mortal. Con las fuerzas que me quedaban golpeé el filo de mi sable contra el suyo y lo arrojé lejos. Luego lo miré fijamente, él sonrió levemente, y cerró los ojos (nunca entendí por qué hizo eso), le hundí la espada en su pecho. Luego respiré más tranquilo. Me tendí sobre la hierba y miré al cielo, el aire tenía un aroma lejano a cerezos, el sol empezaba a ocultarse, mientras que yo simplemente me puse a dormir.


Epílogo

Despertó en la playa que siempre iba a visitar, no había nadie porque eran como las seis.

Tomó rumbo hacia su casa.

Cuando llegó al parque sintió que las zapatillas le apretaban un poco, eso es porque son nuevas.

Llamó al timbre, “está Lorena”, esperó un rato hasta que vio aparecer su silueta desde las sombras del edificio. Entonces contempló su mirada una vez más, aquellos ojos penetrantes y tan expresivos.

-Lore, no te imaginas lo que he hecho hoy –una gran sonrisa apareció en su rostro.


Apuntes finales:

Lorena es el nombre de una chica que me gustaba.
Rubén es el nombre de mi vecino, es buena gente, no como el antagonista de Esteban.
Esteban ha sido, es y siempre será mi álter ego, con mas suerte con las chicas que quien les escribe. Mi plan es que algún día sea el protagonista de una historia realmente trascendental.
Este cuento será probablemente el último que presente a cualquier concurso. He fracasado en cuanto a concursos literarios, aunque espero seguir escribiendo de vez en cuando.

domingo, abril 24, 2011

Cuento: El inusual verano de Esteban (parte IV)

El día que conocí a Rubén y sus amigos, esa pandilla que siempre andaba con él, supe que algún día iba a tener que enfrentarlos, solo así podría demostrar mi valía, solo así podría quedarme con la chica. Tiempo después, cuando todo esto no era más que una anécdota, me enteré de por qué me hallé envuelto en esa situación.

Lorena nunca fue una chica que pasó desapercibida, no podía serlo de ninguna forma, y no profundizaré en el cómo o el por qué, sólo diré que empezó a salir con Rubén, ambos vivían en el mismo barrio y se conocían desde pequeños. Su relación empezó como cualquier otra, pero luego Rubén sacó a relucir su verdadera cara: la del matón del barrio que andaba metido en ciertas “cosas turbias”. Lorena terminó con él, por esta y más razones, creo. Claro que Rubén no pudo soportar eso y le prometió que se encargaría de hacerle la vida imposible, no directamente sino hostigando a sus futuras parejas. No mucho después Lorena se mudó de barrio y fue ahí donde esta historia me involucró.

Vuelvo al día que los conocí: él, parado con actitud matonesca; su pandilla, impersonales y desagradables; Lorena, realmente preocupada por mí (me bastaba con fijarme en sus ojos para conocer su estado emocional); yo, asustado y con un total desconocimiento de lo que estaba pasando.

Luego que se fueron, Lorena no pudo decirme muchas cosas, “ya sabes cómo son las cosas, no puedo hacer nada por eso, de verdad me gustas pero entiendo que no quieras volver a verme, cuídate”, se le notaba muy perturbada. Yo me puse a pensar un poco, tirado en mi cama y mirando el techo, ¿qué haría?, cerré los ojos y me imaginé como cambiaría mi futuro por un simple hecho: luchar por ella, por Lorena. Si me tiraba para atrás y decidía no afrontar ese reto, me pasaría la vida esquivando las dificultades, una vida triste y pusilánime. Si decidía afrontar ese reto, en cambio…un abanico de oportunidades se abría ante mis ojos, y no importaba si fracasaba, iba a estar tranquilo conmigo mismo. Cuando Gene Kelly del póster de “Singin’ in the Rain” me guiñó el ojo supe que había tomado una decisión: me iba a doler, me iba a costar mucho, iba a arriesgarlo todo, pero creía en lo que estaba haciendo.

Sabía que me bastaba con hacerme cargo de Rubén para salir victorioso, su pandilla huiría una vez que se hayan quedado sin líder, también sabía que él no podía rechaza un enfrentamiento personal conmigo. Entonces fue que decidí encararlo:

-¡Rubén! Acá estoy…

-No esperaba que vinieras, ¿qué quieres? –dijo con el tono sarcástico que hasta ahora recuerdo.

-Quiero que resolvamos de una vez nuestro problema, yo quiero a Lorena, no estoy dispuesto a dejarla ir.

-Si eso es lo que quieres –hizo un gesto a su pandilla, que empezó a acercarse.

-¿Por qué involucrar a varios cuando esto es un asunto de dos?, ¿sabes a qué me refiero, no?

-Este… –su voz, como nunca, empezó a titubear.

-Acaso tienes miedo, piensas que no puedes conmigo tú solo –y miré fijamente a su pandilla– si no te sientes capaz sólo dilo.

-Por mí… ¡por mí no hay problema!, ¿pero sabes que uno de los dos morirá?

-¿Crees que no he pensado en los riesgos?, estoy dispuesto a poner mi vida en juego, nunca antes lo había hecho.

-Está bien, entonces está dicho: lo haremos con todas las reglas, sólo el ganador podrá regresar.

-Que así sea.

Ese día tomé las que fue quizás la decisión más temeraria de mi vida, pero lo hice con convicción. 


domingo, marzo 27, 2011

Cuento: El inusual verano de Esteban (parte III)

III


Ese día el sol brillaba más que nunca, con sus rayos desparramándose sobre la arena blanquecina, los cuerpos bronceados, las leves olas, las sombrillas, las panzas de los padres de familia durmientes y las toallas tiradas en el suelo. El día anterior Esteban había invitado a Lorena a la playa, a lo que ella accedió de buena gana y emocionada, “¡claro!, imagina que no he ido hasta ahora este año”. Y así fue, él iba a salir por primera vez con ella, al menos oficialmente.


Toda la noche del día anterior se había a puesto a divagar en los entretelones del día siguiente. Se imaginó una mañana gloriosa, con el sol resplandeciendo desde las seis de la mañana, él saliendo a correr con sus zapatillas nuevas que de repente empiezan a brillar guiándole por un camino hasta ahora ignoto (se sentía como un descubridor), luego toma su bicicleta, la cual no está oxidada ni fea, sino que está como cuando la compró y sale con ella manejar por una ciudad que no está para nada caótica: los carros le ceden el paso, no le gritan cuando quieren adelantarlo y hasta respetan la ciclovía (de esas que hay pocas en la ciudad y que según algunos no existen).


Luego se fue a dormir entre llamadas de medianoche, grillos y una sonrisa de lado a lado. Nada sucedió como se imaginaba, por supuesto. A las seis de la mañana estaba todo nublado, apenas si llegaban unos nimios rayos de sol al parque (más tarde saldría de verdad el sol con todo su esplendor, pero a esa hora no). Sus zapatillas, después de cinco minutos de lento y común trote se le embarraron: no se atrevió a correr más. Y cuando sacó la bicicleta estuvieron a punto de atropellarlo como tres veces, además que nunca pudo meterse a la ciclovía porque eventualmente estaba ocupada por carros estacionados, vendedores ambulantes y un par de policías gordinflones.


Esta variación, esta confrontación entre la realidad y lo esperado, no afectó para nada a Esteban, a fin de cuentas, ese día era el día: aquel en que iba a salir con Lorena.


Once y cuarto de la mañana frente a su casa, ella estaba un poco atrasada, pero eso no importaba. Después salió, resplandeciente como siempre, con una sonrisa de lado a lado, pero con ese mirada perdida a mitad de camino entre las dunas del Sahara y las estepas de Mongolia, esa mirada que le daba un aire especial, que la hacía parecer indiferente y por encima de todo lo mundano, esa mirada que la hacía más atractiva.


-Bueno… ¿Esteban?


- ¡Ah sí! –estaba totalmente ensimismado– ¡vamos!


Y así fueron a la playa: el sol ya había salido e inundaba toda la playa. Esteban había planeado varias cosas para impresionar a Lorena; las más simples eran aguantar la respiración bajo el agua por varios minutos o ganarle en nadar a todos los que se atrevieran a desafiarlo; las más complicados tenían que ver con encontrar un tesoro olvidado por más de cien años, atrapar a un tiburón blanco o alejarse lo más posible de la playa (una distancia que sea realmente considerable).


-Realmente haces cosas increíbles –los ojos de Lorena empezaron a tomar un matiz diferente, ni tan interesado pero para nada despreocupado.


-Digamos que tengo ciertas “habilidades”.


-Realmente eres genial –el corazón se le paralizó a Esteban cuando escuchó esto.


Luego ambos entraron al mar. Las olas revolcaron el frágil cuerpo de Lorena, mientras su cabello se contorsionaba tratando de no mojarse, pero finalmente lo hizo, ambos sonrieron. El mundo es como una canción de The Smiths, es como el mejor videojuego antiguo que has jugado o la mejor película que hayas visto, pensó él. Ella se tiró sobre la arena, dejando que las olas la cubrieran intermitentemente, ¿es una ninfa acaso?


En la tarde regresaron, bajaron del bus en el paradero y caminaron hacia el parque. Mientras caminaban cruzaron las miradas pero ninguno se atrevía a hablar.


-Lorena, hay algo que quiero decirte, este… –su cara enrojeció mientras los ojos de ella empezaron a prestar más atención de la que nunca había mostrado hasta ahora– quiero saber si… ¿quieres salir conmigo?


-¿Salir, no lo hemos hecho hoy?


-Salir en serio, ya sabes, como pareja –su voz tomó más determinación al pronunciar estas palabras.


-Tú eres un chico genial… –Esteban empezó a sentir que su ritmo cardíaco– pero... hay un problema.

-¿Qué, cuál es ese proble…?


La pregunta de Esteban fue contestada casi inmediatamente cuando unas manos lo sujetaron desde atrás por el cuello, mientras tanto, dos sujetos más aparecían por delante. De repente apareció un tipo de contextura medina, cabello negro y mirada perversa, no he podido olvidar aquellos ojos malévolos y no creo que lo haga nunca. Habló con una voz serena pero claramente sarcástica:


-Pues yo soy tu problema, Esteban –y acarició el cabello de Lorena, resignada, porque sabía que no podía hacer nada para evitarlo.